Pilar García

Dra. PILAR GARCÍA

Pilar García Fernández, Doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad de Cádiz, Pediatra especialista en Neurodesarrollo, ejerce su actividad profesional en la Unidad de Neuropediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Realiza la evaluación, diagnóstico y tratamiento de niños con trastornos del neurodesarrollo. Ha presentado trabajos en congresos nacionales e internacionales, y participado como ponente en diversas jornadas sobre trastornos del neurodesarrollo. Asimismo, ha publicado artículos en revistas científicas. En la actualidad es investigadora principal del proyecto de investigación “Intervención psicopedagógica en el TAP: entrenamiento en competencias motrices y la función cognitiva de coherencia central”

PONENCIA

Papel del pediatra de Atención Primaria en el diagnóstico y manejo del TAP

Pilar García. Unidad de Neuropediatría. Dpto de Pediatría. CUN-Madrid

El trastorno de aprendizaje procedimental (TAP), es un trastorno del neurodesarrollo poco conocido por el pediatra de atención primaria. Sin embargo, el pediatra suele ser el primer profesional que atiende al niño con síntomas sugerentes de TAP, generalmente a instancias del profesor o de los propios padres. Es, por tanto, interesante que el pediatra de atención primaria reconozca los síntomas predominantes del TAP, para que pueda establecer un diagnóstico funcional, que permita un diagnóstico definitivo y una intervención precoz, imprescindibles para la correcta evolución del niño.

En primer lugar el pediatra debe realizar una historia clínica detallada, recogiendo información de la historia familiar y personal. Es muy importante llevar a cabo una exploración física y neurológica minuciosa. A continuación se pasan cuestionarios de screening, que permitan ayudar a descartar otras patologías, y, si es posible, con el apoyo del equipo de orientación escolar, se valora el CI verbal y no verbal del niño, junto con una evaluación de lectura, escritura y cálculo, y su nivel atencional. Posteriormente el pediatra valorará si se cumplen los criterios diagnósticos del TAP, y establecerá un diagnóstico diferencial con patologías que muestran síntomas comunes a este trastorno (trastorno de espectro autista de alto funcionamiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno específico del lenguaje, trastorno del desarrollo de la coordinación…). Con estos datos, ante la sospecha diagnóstica, el pediatra procederá a la evaluación del paciente a neuropediatría para el establecimiento del diagnóstico definitivo y el inicio precoz de la intervención. Asimismo, una vez diagnosticado el niño, su pediatra debe supervisar el cumplimiento del tratamiento, y vigilar la aparición de posibles complicaciones, como acoso escolar, fracaso académico o baja autoestima.